Nada más misterioso que la vida.
Lo que sentimos... las emociones, los dolores; lo que pensamos... cómo actuamos, cómo reaccionamos.
Todo ésto nos parece normal, ¿no? Pero, ¿Qué es lo normal? ¿No te parece la vida extrañamente maravillosa?
Más allá de cualquier explicación científica, psicológica, religiosa, o de donde sea que venga, creo que nunca será realmente entendida. Hay respuestas que lo sobrepasan.
Puedo saber, desde el punto hormonal y/o emocional, qué nos produce una lágrima; pero a lo que vos es: ¿Por qué funciona justamente así? Simplemente (¿Simplemente?) me parece tan loco nuestro organismo. Me resulta tan curiosa la manera en que la vida se manifiesta en nuestro Universo. Lo miro todo desde donde estoy parada, y me pregunto: ¿Por qué? Nunca nadie lo terminará de saber, digan lo que digan. No sé siquiera si me termino de explicar. Parece tan irreal.
Más allá de todo, es tan fantástica la manera en que se da lo que nos rodea; más allá del sufrimiento al que está condenado éste mundo (por más trágico que suene), estoy completamente enamorada de la vida.
Más allá de las veces que quise dejarla, siempre me pareció hermosa. Al fin y al cabo, la culpa no es de la naturaleza.
Si bien somos productos de ella, quizás algún día viva en paz. Todos cometemos errores.
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miércoles, 11 de septiembre de 2013
domingo, 25 de agosto de 2013
Pasado, pesado.
Tanto camino detrás de uno. Tanto camino del que sería bueno salir.
Tanto pasado... no hace falta que corran años para que lo sea; hasta la última palabra que acabo de escribir y vos acabás de leer, lo es. Porque ya pasó.
Tantas cosas de las que no te arrepentís (¿O sí?), pero que te gustarían olvidar... sólo para sacar un poco de peso de tu cabeza. Aún así, ahí están. Siguen pasando, y pasando, mientras más cosas pasan a acumularse. Pasan, pasan. Entran y se quedan, aunque no estén invitadas. ¿Cuándo se irán? A veces quiero sólo no pensar, no analizar nada de lo que pasa. Que sólo lo hagan y ya, sin quedarse. Porque las cosas que pasan, deberían quedarse donde pasaron. No en mí. No las quiero.
Es que, aunque esté visualizando algo bueno, termino cayendo en la parte más baja de mi mente. ¿Por qué tiene que pasar eso? ¿Por qué no puedo manejarlo? Se supone que debería poder controlar lo que es mío... pero, acá estoy; no avanzo en ningún aspecto de mí.
Tanto pasado... no hace falta que corran años para que lo sea; hasta la última palabra que acabo de escribir y vos acabás de leer, lo es. Porque ya pasó.
Tantas cosas de las que no te arrepentís (¿O sí?), pero que te gustarían olvidar... sólo para sacar un poco de peso de tu cabeza. Aún así, ahí están. Siguen pasando, y pasando, mientras más cosas pasan a acumularse. Pasan, pasan. Entran y se quedan, aunque no estén invitadas. ¿Cuándo se irán? A veces quiero sólo no pensar, no analizar nada de lo que pasa. Que sólo lo hagan y ya, sin quedarse. Porque las cosas que pasan, deberían quedarse donde pasaron. No en mí. No las quiero.
Es que, aunque esté visualizando algo bueno, termino cayendo en la parte más baja de mi mente. ¿Por qué tiene que pasar eso? ¿Por qué no puedo manejarlo? Se supone que debería poder controlar lo que es mío... pero, acá estoy; no avanzo en ningún aspecto de mí.
martes, 6 de agosto de 2013
Tanto.
Tantos libros por leer, tantas cosas por aprender; tantas películas por ver, tantas historias por vivir; tantas sensaciones por sentir, tantos pensamientos por descubrir; tantas situaciones por enfrentar; tanta gente por encontrar; tantos aromas por oler, tanta comida por probar; tantos sueños por cumplir, tanta felicidad por encontrar; tanto lugar por conocer, tanto mundo por recorrer; tanto amor para dar, tanto amor para recibir. Tantas cosas por las que vale la pena vivir...
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